Ion Fiz en su atelier gracias a @MasterCardES

ion fiz
Lo sé, voy con mucho retraso, desde que voy a un evento hasta que hago este pequeño post, a modo de mi diario personal, pasa demasiado tiempo, una semana más o menos, pero es que últimamente tengo pocos ratos para pararme a reflexionar y escribir sobre mis experiencias particulares.
Y dar gracias porque así poco a poco voy acumulando “momentos” que me van enriqueciendo poco a poco.
La semana pasada conocí a Ion Fiz un excelente diseñador español, y tal como os comenté en un post anterior sobre la Fashion Week de Madrid, yo no entiendo de moda, pero soy curioso, y me gusta aprender como las personas realizan otros trabajos muy diferentes al mio.
Esta ocasión igual que la anterior, fue gracias a Mastercard Priceless quien me dio la oportunidad de disfrutar de este acontecimiento, aprovecho para saludar a Beatriz y espero que se encuentre mejor de su incidente.
Tengo que decir, que participé en el concurso porque una amiga mía me lo pidió, me acompañó a la pasarela #MBFWM y me comentó que le haría ilusión poder conocer a un diseñador, y ver sus trajes de cerca, pero finalmente no pudo asistir, y en su lugar vino Jara, una amiga suya que conozco y que siempre se queda con ganas de asistir a alguno de los eventos a los que yo voy, y éste fue su momento. Y cual mejor…
Nos congregamos casi una docena de personas en el atelier de Ion Fiz, gente de todo tipo, muy entendida, y otros como yo que por momentos pensaba qué estoy haciendo allí…
Nos recibió Ion Fiz, uno a uno y nos invitó a sentirnos como si fuera nuestra propia casa. En una de las salas, tenía la televisión puesta con su último desfile en la #MBFWM, los bocetos de sus diseños sobre su escritorio junto a unas muestras de telas, los vestidos dispuestos para verlos y tocarlos en percheros, y un sinfín de complementos que también vende. Podías ver sus premios y reconocimientos expuestos, a pesar de ser una sala pequeña estaba todo bien organizado y aprovechado.
Nos contó a modo introductorio porqué comprar ropa de diseñador, no solo por la exclusividad y la calidad final del producto, porque todos sabemos que los acabados no son lo mismo de una prenda que sale en serie de una factoría, a otra que sale con mimo de un taller, además de concienciarnos de la necesidad de que las grandes marcas cambien sus políticas para no abusar de sus trabajadores en países menos desarrollados, porque todos recordamos la tragedia en Bangladesh.
Al final desde mi punto de vista informática, pude asimilar como su flujo de trabajo se parece bastante al mio, viéndolo eso sí con perspectiva, y me explico. Al final los tiempos lo marcan la pasarela de Madrid, allí presentará sus últimos diseños (para mí el producto final), y para lo cual ha tenido un año y medio para prepararlo, al principio todo va lento, empieza con un proceso creativo, va capturando información sobre tejidos, próximas tendencias, y sus propias vivencias, marcan un momento de inspiración, así surge una idea sobre la que trabajar, crea un primer boceto y es a raíz de ahí donde nace su próxima colección.
Nos enseñó como crea los patrones, como hace la ficha de los vestidos con las notas que mandará al taller, para que finalmente surja su obra tal y como la concibió. También como corta las telas como las va montando por primera vez y las va ajustando, como se manipulan los tejidos, y un sinfín de detalles que ni me podía imaginar.
Hubo momentos de corrillo donde intercambiaron opiniones sobre famosas y personalidades de la nobleza y finalmente nos ofreció una copa de champagne, bombones y a las chicas que quisieran se probaran uno de sus diseños.
Mi amiga Jara no se lo pensó dos veces, desde que entró se enamoró de uno de sus diseños, lo vió en la tele y lo reconoció en el perchero y al probárselo parecía que se lo habían hecho para ella. Incluso el propio Ion le tomó medida para acortar el largo de la falda, aunque finalmente desestimó la oferta y no se lo quedó, craso error…
Jara sabía que se había equivocado, el vestido le encantaba, le quedaba perfecto, le favorecía, y al salir solo pensaba en el… Nuestra amiga en común, Irene, después de ver la foto con el puesto, no tardó en convencerla de que ese vestido, era para ella. Y así ha sido, días después, Jara volvió al atelier a adquirirlo, como debía ser.
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