La llamada en el Teatro Lara

la llamada
A veces no siempre consigues lo que quieres y te quedas con un sentimiento negativo de frustración y rabia, esto aunque suene exagerado es lo que me pasó el año pasado.
Cuando descubrí la existencia de esta obra, un musical, con una banda de rock en directo, solo pensaba que quería verla, pero ya era demasiado tarde, no conseguí comprar localidades, porque estaban agotadas.
Desde entonces he estado esperando la nueva temporada de La Llamada en el Teatro Lara. Y con motivo de su estreno surgió un concurso por entradas y más. El cual no gané directamente, pero si +Isaías EB compañero de trabajo y de fatigas de eventos, que tras “no darle opción” (jajaja que me perdone) me invitó a asistir.
Tal era el éxito de la obra, que al recoger las entradas el día del estreno no tenían disponibles hasta una semana después. Tal fue la desilusión momentánea que fuimos a ahogarla en cervezas…
Durante la semana solo pensaba en la obra del sábado, creando unas expectativas impresionantes, algo que me asusta porque luego al no cubrirlas me quedo decepcionado.
Y los días pasaron, y tuve la suerte de quitarme el mono de teatro con otra obra: un balcón con vistas, que nos gustó mucho. Aproveche para devolverle el favor a +Isaías EB invitándolo en esta ocasión. Quedamos muy satisfechos y solo esperábamos disfrutar de la misma manera el sábado.
Y llegó el gran día, y tomamos unas cervezas previas al evento, una de ellas en un bar justo enfrente del Teatro Lara, como una hora antes, el lugar se llama italiana madrid, y pude degustar una auténtica cerveza de importación muy rica.
Desde la ventana podía divisar como salían las personas de la obra anterior, y poco después como las protagonistas Macarena García y Anna Castillo, posaban con una amiga delante de la puerta del teatro para fotografiarse y hacerse selfies para inmortalizar el momento.
Me dio un vuelco el corazón y quedé completamente hipnotizado por tanta belleza. Me hubiera hecho falta un empujón para salir del bar e ir a pedirle unas fotos conmigo…  pero no fui capaz.
Poco después pasamos a hacer cola, para acceder al teatro, donde avisaban que la función empezaría al menos con 15 minutos de retraso.
Al entrar una pancarta de campamento la brújula nos recibía, y unos chicos del mismo nos hacían entrega de una “estampita”, había diferentes y a mi me había tocado la de Dios.
Al tomar asiento ya notabas que algo grande estaba apunto de pasar, es la obra con mas detalles en el decorado de las que he visto en el teatro lara, una gran escalera que sube al cielo rompe en medio del patio de butacas, el humo celestial invade la estancia, y lonas decorativas con el logotipo del campamento cuelgan de las balconadas del teatro, una iluminación especial y el escenario preparado con María y Susana acostadas en la litera, todo ellos sin aun haber empezado la función.

 

Según la sinopsis: Bernarda, una monja recién llegada, quiere salvar el campamento con su canción “Viviremos firmes en la fe”. Milagros, una novicia con dudas, recuerda lo mucho que le gustaba Presuntos Implicados. Y María y Susana, dos adolescentes castigadas, tienen un grupo que se llama Suma Latina. Pero desde que Dios se le aparece a María cada noche, todo está cambiando. Y es que a Dios le encanta Whitney Houston.
Perder la noción del tiempo, querer cantar, reír, sudar, y porque no llorar, emociones una de tras de otras se suceden, mis expectativas estaban tan lejos que ya no podía comparar lo que imaginaba ver con lo que realmente disfruté, solo puedo decir que quiero repetir, volver a deleitarme.

Y ¿por qué no? Lo hacemos y ya vemos…

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